También se entregaron las medallas de las competiciones deportivas, que se cerraron por la mañana con un clásico: el pañuelo. Y de la misma forma, se hizo el esperadísimo sorteo con los cupones de lotería que se han venido repartiendo en los 12 días. El premio gordo correspondió al número 345. Fue un helicóptero teledirigido chulísimo, se repartió en la administración del comedor y lo logró el amigo Soria.
Asimismo, ayer tuvimos misa, oficiada por un cura de Jerez, amigo del campamento (gracias Francisco) que nos hizo pasar un buen rato. Sin duda este sacerdote, que actualmente se encuentra en Roma, tiene mucho arte y está acostumbrado a tratar con niños. Quién sabe. Quizá algún día podamos decir que el Papa ofició una eucaristía en el campamento.
Ah!!!! y por la noche, muy por la noche, hubo una peculiar protesta de 'indignados' alrededor del mástil.
En fin. Ha sido un placer poder contar a través de este blog todo lo que ha ido pasando por aquí. Aunque lo narrado ha sido una mínima parte, porque ha habido decenas de actividades. Ya estamos contando los días que nos quedan para volver a pisar esta arena de La Barrosa, ya que todos, absolutamente todos, nos vamos a casa con ganas de repetir.
Gracias a todos los monitores, al extraordinario equipo de cocina y a los acampados por lograr que estos 12 días sean inolvidables. Ahora le toca al tercer turno, madrugador donde los haya, que os irá informando de lo que aquí suceda. Les deseamos que lo pasen, como mínimo, tan bien como lo hemos pasado nosotros. Seguró que sí, porque la gente que lo lleva es estupenda.
Aunque nos vamos con la tristeza de abandonar el campamento, nos dará mucha alegría encontrarnos con vosotros en Úbeda para poder contaros con pelos y señales todo lo vivido aquí. Besos y abrazos para todos. Voy a hacer el macuto y a darme el último baño en esta inigualable playa.
P.D.: llegaremos a Úbeda a eso de las siete y media de la tarde. Nos vemos en la calle Picasso, en el mismo lugar desde el que salimos hace 12 días.
SIEMPRE UNIDOS.