Hola chicas.
Hoy estamos aquí, juntas, frente a nuestra playa, viendo cómo el sol empieza a despedirse de nosotras otro año más. Y quizá sea precisamente por eso por lo que este momento tiene algo diferente. Todavía no es el último día. Todavía nos queda una noche, todavía nos quedan muchas risas, conversaciones, alguna que otra locura y seguramente alguna lágrima.
Y yo quería aprovechar este momento. El momento de sentarnos juntas, de mirar el mar y que, por un ratito, dejemos a un lado las prisas, los horarios, las actividades, las canciones, las carreras y todo eso que hace que aquí los días vuelen. Solo hay que mirarnos y decirnos gracias entre nosotras.
Gracias por estos 12 días. Gracias por cada risa, por cada abrazo inesperado, por cada baile, por cada canción cantada a gritos, por cada juego en el que os habéis dejado la piel, por cada conversación de madrugada, y por cada una de esas pequeñas cosas que quizá ahora parecen insignificantes, pero que dentro de unos meses serán precisamente las que más echaremos de menos.
Porque eso es el campamento. No son solo las actividades que preparamos durante meses, ni los juegos que salen perfectos. El campamento está en lo pequeño. En despertarse juntas. En compartir una mesa. En esperar a una amiga. En prestar una sudadera. En reírse hasta que duela la barriga. En conocer a alguien que hace unos días era una desconocida y que hoy ya sientes que forma parte de tu vida. Y este año, una vez más, vosotras habéis conseguido que todo eso cobre sentido.
101 niñas. 101 historias diferentes. 101 maneras de vivir esta experiencia. Y, sin embargo, durante estos días habéis conseguido convertiros en uno solo, el team turna.
Cada una con su grupo, con sus amigas, con sus pequeñas costumbres y sus formas de ser. Pero todas formando parte de algo mucho más grande. Algo que empieza aquí, en este campamento, y que espero que os acompañe mucho más allá de estos doce días. Porque las monitoras llegamos cada año pensando que venimos a enseñaros, a cuidaros, a acompañaros y a hacer que disfrutéis. Pero la realidad es que siempre termináis enseñándonos mucho más de lo que imagináis.
Nos enseñáis a mirar las cosas con ilusión. A disfrutar de lo sencillo. A reírnos de nosotras mismas. A volver a ser niñas durante unos días. Y, sobre todo, nos recordáis por qué hacemos esto. Por qué, después de tantos años, seguimos preparando maletas, organizando actividades, pensando juegos, corriendo de un lado para otro, perdiendo horas de sueño y entregando todo lo que tenemos. Lo hacemos por momentos como este.
Grupo 1, unión. Porque juntas sois una piña. Grupo 2, esperanza. Porque siempre hay una razón para seguir adelante. Grupo 3, servicio. Porque cuidar también es una forma de querer. Grupo 4, compañerismo. Porque juntas todo es un poquito más fácil. Grupo 5, alegría. Porque donde estáis vosotras, siempre hay una sonrisa. Grupo 6, cercanía. Porque vuestros abrazos han sido únicos. Grupo 7, valentía. Porque habéis demostrado que no os falta coraje para vivirlo todo a lo grande. Grupo 8, gratitud. Por todo lo que dais y todo lo que dejáis. Grupo 0, trabajo en equipo. Porque cuando remamos juntas, somos capaces de todo. Nuestros pequeños grandes compañeros de aventuras, Izan y Gonzalo, que han vivido y disfrutado estos días como una más.
Y, por supuesto, no puedo olvidarme de mi cocina y mis dos macho man.
Ese equipo increíble que no solo nos da de comer como auténticas reinas, sino que además nos contagia su energía, su vitalidad y esas ganas de disfrutar cada día. Porque si algo nos llevamos de vosotros son esas risas hasta llorar, esos momentos que se nos quedan para siempre y esa sensación de que, juntos, podemos con cualquier locura que se nos ponga por delante.
Nuestra gratitud por todo vuestro trabajo es enorme, pero todavía lo es más por la forma en la que lo hacéis: siempre con una sonrisa, siempre dispuestos a ayudar y siempre poniendo ese toque vuestro que hace que todo sea mucho más especial.
Sois muy grandes. Os queremos muchísimo. Y sí… también os queremos un poquito por alimentarnos y cuidarnos tan bien, jejeje.
Y por último, mis monis. Mi Team.
A mis nuevas incorporaciones, mis refuerzos. Espero que esta nueva experiencia haya sido incluso mejor de lo que podíais imaginar. Nos habéis regalado raticos muuuy buenos y habéis llegado para quedaros en este pequeño caos que tanto queremos. Os quiero; Raquel, Ana´s, Clara, María del Mar, Esperanza y Andrea.
Gracia, Natalia, Andrea Cobo, Almudena, siempre con su trabajo incondicional, siempre al pie del cañón, sin importar el cansancio. De esas personas que sabes que están y que nunca fallan. Y qué decir de Eva, que empalma un campamento con otro para hacerse… ¡27 lustros! Gracias por seguir sumando, siempre. Marta, serpiente veneno… ¡a ver cómo te freno! Porque contigo nunca sabes qué puede pasar, pero sabes que las risas están aseguradas.
Mi Anita de mi corazón, tus abrazos me dan vida. Gracias por estar siempre y por regalarme tu cariño sin nada a cambio. Laura, hija, siempre atenta, siempre pendiente y siempre tú. Y luego está una monitora muy melona, capaz de hacerse tropecientos kilómetros, coger un avión y plantarse aquí, en su segunda casa, porque hay cosas que no se explican, simplemente se sienten. Mi soldadito Rocío, trabajadora como ella sola.
Y de repente, vueltas como si nunca se hubieran ido, aparecen Paula y Laura, y el peque Beltrán, para volver a vivir esto con nosotras. Y qué cosa más especial teneros aquí otra vez, compartiendo este pequeño mundo que también es vuestro. Luego está el Hostal La Paqui: idas y venidas, loquillas, aventuras y, como siempre, momentos mágicos. Mis Marinas y Ruth.
Y por último, mi tienda. Mi total Team.
Ana, mi Pepito Grillo, mi sabiduría, mi saber estar y mi buen rollo. Mi bizcochita más loca, mi otra Expósito, esa a la que no puedo decir que no porque, de alguna manera, también es hogar. Mi Cristi, mi amiga de toda la vida. Qué bonito es compartir esto contigo. Verte reír a carcajadas a mi lado, sentir tu apoyo, tu cariño y saber que estás ahí, cada día. Te quiero infinito. Y, por supuesto, mi Torre. Qué decirte… Te quiero tanto que, al final, voy a tener que echarle la culpa a este trocito anclado al sur, jejeje. Gracias por convertirte en casa, por caminar a mi lado y por ser ese apoyo que, incluso sin decir nada, siempre está. Qué suerte la mía de haberte encontrado en este camino y qué bonito es saber que, después de tantos años, seguimos aquí, compartiendo vida, campamentos y tantos raticos juntas. Gracias tienda por estar, por remar siempre en la misma dirección, por sostenerme cuando hace falta y por hacer que, incluso en los días de cansancio extremo, todo siga adelante.
Y a todas. Sois entrega, locura, paciencia, risas y muchísimo corazón. Y si este Team Turna funciona y consigue hacer magia cada verano, es, sin duda, por vosotras.
Gracias, a las que hoy estáis aquí y a las que no, pero habéis estado de otra forma, y como no, a mi Leti siempre. Os admiro, os agradezco y os quiero muchísimo.
Siempre Unidas.


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Hola, buenos dias, gracias por estos maravillosos 12 dias donde hemos podido ver al detalle a nuestras preciosas niñas , ya de vuelta deseando tenerlas en nuestros , gracias por todo y por tanto.SIEMPRE UNIDAS
ResponderEliminarGracias por estos 12 días!! Por coméroslo todito, por aguantar nuestras tonterías y por hacérnoslo todo más fácil!!! Siempre unidas!!!! Y…viva la turna!!!
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